El poema que ahora escribo
No soy yo que lo escribo
Sino los pájaros y las nubes
De mi lejana patria
A ella le debo el misterio
De mi corazón y mis ojos abiertos
A ella le debo la luna
Que todavía brilla y brilla
Tiernamente en mi pupila
Y me empuja cada día
A desafiar el mundo entero
Con una hoja de papel
Y un lapicero
A ella le debo también
Mi amor a las cosas sencillas
A jugar con las hormigas
En la tierra
Y con las estrellas
En el cielo
A ponerme un sombrero de nubes
Cuando lloro
Una máscara de flores
Cuando sonrío. Pero sobre todo
Le debo estas palabras
Que no son sino residuos
De otro centelleante poema
Escrito en mis entrañas
Lleno de llamas azules
De misteriosos abuelos celestes
Que me llaman y me llaman
Desde su patria de luces
Como si la muerte fuera para ellos
Tan sólo una palabra
Una estrella de ceniza
Que ya nada dice
Que ya nada dice
Que ya nada dice
miércoles, agosto 18, 2010
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