viernes, marzo 19, 2010

Sobre la luz


A María, Eva, Marigola, Julio, Luciano,
Lorraine, Aliocha, Placido, amigos.

La luz que solamente es luz
Cuando ilumina una cosa
No es luz verdadera. La luz
Que pasa velozmente y no deja sombra
Que todo lo sostiene y lo anima
Es quizás la luz divina. Pero la luz
De que hablo es otra luz
Hundida en mi memoria como un anillo de oro
En la espesura. Es una luz que brilla
Muy rara vez en la vida
Que no tiene peso ni medida
Pero que convierte el corazón
En una estrella
Una luz que no se explica  que no
Se explica  que improvisadamente aclara
Todo lo que existe
Como si fuera un espejo
Ante un vaso de agua pura
Un fulgor escondido
Un diamante que nos duele
Dulcemente  y que nos nubla la mirada
Una suerte de esplendor vacío
Que sólo se percibe como oscuridad
O ceguera. Una luz
Más clara que la misma luz
Del cielo  pero más humilde
Más cercana a nuestra mano
A nuestra pobre luz de cada día
Hecha de millares y millares
De cosas sencillas
De átomos que nacen
Y átomos que mueren
De centelleantes fragmentos
De otras cosas
Que igualmente nacen resplandecen
Y perecen

jueves, marzo 18, 2010

Nazca

A Maria Reiche

Madre nuestra que estás en la arena
Y en el aire del desierto
Tú que modelas nuestra vida
Y nuestra muerte con la arcilla
Y con el fuego de los siglos
Madre del viento y del Pacífico infinito
Ciudad invisible que quizás no existes
Pero vives en mis células antiguas
Haz que nuestros ojos
Sean cada vez más puros
No nos dejes morir sin haber visto
Aunque sea sólo un instante
Tu centelleante dibujo
Entre las dunas amarillas

martes, marzo 09, 2010

Vincent


A Theo


Lo único que sabemos de Vincent
Es que nunca dormía
Ni comía ni bebía ni amaba
Y que su vida era un misterio. Sabemos
Que tenía ojos y botines enormes
El estómago vacío y el corazón
en el suelo. Que se pasaba las noches
Mirando y mirando una estrella
Sabemos también
Que para él nada era oscuro
Ni tampoco sencillo
Que su pincel no era un pincel
Sino un pájaro vivo
Que lo llenaba de pavor y de alegría
Pero nada sabemos
De su sexo ni de su pobre frente
Repleta de luz como un diamante
Vincent decimos con amargura
No era como nosotros
Criaturas cubiertas de sombra
Nietos de un esplendor
Que ya no existe. Pero tampoco él
Nos devolvió el fulgor perdido
La santidad de su arte
No nos libró del mal
Ni de los trapos sucios
De la vida. Nos deja solamente
Sollozos  cuervos  girasoles
Una oreja cortada y una pipa de madera
La destartalada luz de sus zapatos
Nos deja su mirada pura
El cielo brillante de Arles
Y una silla amarilla.

No es mucho probablemente
Pero desde entonces
La noche estrellada
No es obra de Dios sino de Vincent

lunes, marzo 08, 2010

Cuatro años de la partida de Jorge Eduardo Eielson

Hoy recordamos 4 años del fallecimiento de Jorge Eduardo Eielson. Un saludo para el maestro, allá en el firmamento de este universo lleno de nudos.

jueves, marzo 04, 2010

A un pájaro de nombre Charlie


A todos aquellos que, como yo;
aman el jazz y las estrellas.


Si alguna vez confundes
Tu corazón con tu sexo y tu sexo
Con un saxofón que llora
En una calle oscura
O si derramas amor a manos llenas
Sin que nadie lo reciba
Y asustado como un niño te despiertas
Y ya no hay caricia
Ni desayuno tibio
Ni vestido viejo ni vestido nuevo
Y ni una sola gota de materia
Que te recuerde el universo entero
Sino tan sólo
Un saxofón que no te da tregua
Un saxofón que no te da tregua
Es porque Charlie respira
¿Recuerdas cuando tocaba
Round about midnight o Perdido
Y toda Nueva York se arrodillaba
Como si hubiera visto a Dios
En traje oscuro y saxofón de fuego?